Aelions Dysxanomius

Nombre: Aelions Dysxanomius
Raza: Shinigami - Facción: Independiente
UR: 900
Sexo: M
Atributo Puntos
Energía45
Concentración45
Fuerza45
Destreza45
Velocidad45
Dureza45
Habilidades Raciales:
Zanpakuto
Nombre:
Una guadaña negra de dos hojas contrapuestas, una en cada punta del mango
Shikai
Bankai
Descripción Física
Descripción Psicológica
Historia
Un alma sangre noble en la Sociedad Obsidiana, siendo uno de los príncipes, Aelions prefirió dejar su cómoda vida la cual calificó carente de aprovechamiento y sentido. Un interés surgió en él y se planteó el conocer a traves de las eras los otros mundos antes de que el final se cerniese sobre todos ellos y éstos volviesen a comenzar en un único mundo nuevo reorganizando toda la energía espiritual y material en ellos, así como es el objetivo de los Infernales. Aelions quría comprobar con su propios ojos qué valía la pena y qué era lo que se perdería de estos mundos, si es que se perdiese algo que valiese la pena... ya que como la mayoría de los infernales veía a los mundos externos como mundos corruptos y desencaminados, pero quería verlo con sus propios ojos y experimentarlo por él mismo.

Por esta razón fue que prefirió hacer a un lado su estado como uno de los príncipes y enlistarse en las fuerzas de la Sociedad Obsidiana convirtiéndose así en caballero oscuro, para ser escogido y ascender posteriormente a Pecado y tomando como título el Pecado de la Obsesión.

Aprovechando la naturaleza del pecado que lo alimentaba, Obsesión, con el tiempo se infiltró entre los hilos de la sociedad del mundo humano para ver la sociedad desde dentro. Aproximadamente en el año 2003 cerca de lo que eran sus dominios de aquél momento pudo detectar el reiatsu de un Vizard en caza que aunque en un primer momento éste intentó pasar desapercibido él tuvo que utilizar una pizca de sus poderes, éste estaba en problemas ya que esta vez de la forma quelo hizo no podría ocultar sus actos y dejaría huellas, esto podría causar un desastre o inculpar a un inocente... entonces Aelions le ofreció una ayuda, le ayudaría a tapar la situación y encubrirlo, el Vizard ni en sus más remotos sueños se imaginaría que detrás de esa sonrisa y amabilidad él estaba haciendo un trato con un príncipe del infierno. No sería ni el primero ni el último que usaría como pieza en su tablero no para ganar o perder un juego sino para hacerlo más interesante y verlo jugarse.