Edward Belmont

Nombre: Edward Belmont
Raza: Fullbringer - Facción: Independiente
UR: 900
Sexo: Masculino
Profesion: Es propietario de un local en una apartada calle de Karakura. The Devil's Place es una coctelería reconocida que sirve a humanos y seres espirituales sin distinción. El único lugar donde puedes encontrar bebidas del hueco mundo, seireitei y del mundo humano en un mismo sitio. Las recetas han sido aprendidas, robadas y compradas a lo largo de los años que Edward ha vivido. Y los productos... Muchos proveedores son clientes habituales.
Atributo Puntos
Energía95
Concentración90
Fuerza50
Destreza65
Velocidad70
Dureza50
Habilidades Raciales:
Fullbring
Fullbring: The Devil's Anarchy ("El Diablo es Anarquía")
Objeto:
El fullbring de Edward no tiene forma. Es inmaterial pues la fuente de su poder no es más que su propia alma. La unión entre el hollow y el alma humana dio lugar a un núcleo inestable de energía que ningún otro fullbringer ha podido tener pues, a diferencia de sus hermanos quienes recibieron sus poderes indirectamente, Edward los recibe directamente del hollow que forma la mitad de su ser.

Es por eso que activar o desactivar sus poderes no muestra ningún cambio visual en ningún objeto o parte de su cuerpo.
Shepherd of Fire ("Pastor de fuego")
Habilidad principal de Edward. Con ella crea látigos de fuego que maneja con los dedos de sus manos. Al activar esta habilidad es capaz de sacar hasta cinco látigos (uno por cada dedo de la mano) de hasta dos metros y medio de largo. Estas estelas de fuego siguen los movimientos que su usuario realice arrasando a su paso.
El número de látigos que usará se muestra al activar la habilidad, es decir, si usa solamente dos dedos mientras permanezca activada ningún látigo adicional se añadirá al ataque. Para cambiar el número de dedos que usa tiene que desactivar la habilidad y volverla ha activar.
Activarla solo incluye el uso de una mano por lo que puede usarla en una mano y después en la otra.

Duración: 3 turnos tras activación.
Activación: - Costo: UR En Revision
Only for the Weaks ("Solo para los debiles") Pasiva
Habilidad de área alrededor del usuario. Al ser usada Edward prende una chispa en cada fuente de energía espiritual que se encuentre a una distancia máxima de diez metros a su alrededor. Cada vez que una de esas fuentes realicen alguna técnica u habilidad que requiera el uso de dicha energía recibirán daño dependiendo de su atributo energía.

0-20: Dolor leve, en forma de calor.
20-40: Dolor medio.
40-60: Quemadura leve. En una zona pequeña aleatoria de su cuerpo.
60-80: Quemadura leve en una zona mayor.
80-... : Quemadura media.

Salir del área afectada evita los efectos de la habilidad, al igual que entrar te los aplica. Si estás fuera de rango en el momento de su uso no evita que sufras daño si entras después.
Para Edward resulta más fácil hacerles daño a quienes sufren los efectos de Only for the Weaks por lo que cuando golpee con alguna otra habilidad a aquellos dentro del rango infligirá daño adicional igual a la sección de la tabla de heridas correspondiente a la Energia de Edward.


Duración: 5 turnos tras activación.

Activación: - Costo: UR En Revision
Rock you like a Hurricane ("Sacudirte como un huracán")
Requisitos: Tener Shepherd of Fire activado

Movimiento mediante el cual las estelas de fuego empiezan a girar a una tremenda velocidad desde la palma de Edward. Este suelta al pequeño remolino que se torna en un terrible huracán de llamas de al menos diez metros de alto que saldrá despedido hacia el objetivo.

Mientras avanza, si quema a alguien que ya haya sido quemado, prenderá de nuevo cualquier herida realizada por fuego en el objetivo además de realizar el daño correspondiente.

Edward puede disipar el huracán en cualquier punto de su trayectoria desembocando en una explosión de lenguas de fuego hacia todas las direcciones en un rango de cinco metros alrededor del punto central del huracán. En caso de impactar de esta manera el efecto anterior no se toma en cuenta.

Activación: - Costo: UR En Revision
Descripción Física
Como suele decirse el aspecto de Edward es... el de un hombre joven normal y corriente. Aparenta unos 23 años, quizás incluso más. Ya que nunca ha querido contar cuantos años tiene realmente la gente tiene que intentar adivinarlo por su aspecto. Nunca aciertan.

Con el pelo desaliñado siempre con una sonrisa en la boca, sus ojos del color del cielo nocturno y su nariz picuda atraerán a sus clientes mientras él les sirve, el único momento donde permite ponerse serio.

Usualmente viste su ropa de trabajo que consta de un chaleco negro sobre una camisa blanca, con una pajarita medio suelta alrededor de su cuello y una cinta en su bíceps derecho. Pantalones negros y unos zapatos del mismo color completan el atuendo con el que más cómodo se encuentra.

Es un hombre alto, de metro ochenta, bastante delgado a decir verdad. Su musculatura no es muy definida pero tiene los hombros marcados y se nota que está entrenado. Podría decirse que sabe desenvolverse en el aspecto físico.

Por último y no menos importante resalta lo cuidadas que tiene las manos. Herramientas de su trabajo. La piel lisa y brillante junto con las uñas perfectamente cuidadas. Edward podría llamarse un maniático llegando incluso a portar una lima por si algo estropea sus uñas perfectas...
Descripción Psicológica
La personalidad de Edward Belmont debería ser explicada como la mezcla de la de un niño muerto al nacer, Timy, y la de un psicótico plebeyo del siglo XIV, Edward.

Por una parte pese haber vivido cientos de años cuando trata con personas a quien les tiene confianza deja ver una cierta "inmadurez" no le da la importancia que debería a temas de valor, hace alguna tontada... Se deja llevar. El niño que nunca fue sale a la luz.

Por la otra, del fallecido Edward heredó ciertas manías como su obsesión a cuidarse las manos o su menosprecio a los altos cargos de poder. El fullbringer desprecia a aquellos que portan estatus sociales superiores y/o que además se aprovechan de ello. Quizás habría que mencionar también su peligroso gusto por el fuego. Nunca abre su local sin antes quemar una servilleta de papel con un mechero, como si fuese un rito de buena suerte o algo parecido.

Sin embargo de cara al público su personalidad es la de alguien chistoso que siempre tiene una respuesta para todo, de trato fácil, sin problemas a mostrar lo que piensa y raramente se le ve serio. No parece estar en sus cabales pero su comportamiento es posiblemente su mayor baza a la hora de tratar con los clientes.
Historia
Terror, miedo, dícese sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario ¿Alguna vez os habéis preguntado que es el miedo? ¿Tenéis miedo?

No, no hablo del típico temor a la oscuridad o a que algún político ido de la cabeza pulse el botón rojo. No. Me refiero a un miedo real. Aquel que te impide dormir. La certeza de que algo está mal, de que algo ha ocurrido o está a punto de ocurrir.

Ese espectro tras la puerta, aquella camiseta que desapareció dentro de tu armario y no sabes donde está... Pero sabes que la habías dejado ahí. Esas visiones que tienes cuando cierras los ojos o esa sensación de que alguien está tras de ti todo el día.

¿Sabéis? Posiblemente estéis en lo cierto. Es real, eso está ahí. El mundo nunca ha sido habitado solo por los seres vivos. Aquel espectro de tus pesadillas es real y, si tienes mala suerte, tu puedes volverte algo similar a él. Por fortuna hay otro grupo de seres espectrales ¿Que nombre tenían? No soy capaz de recordarlo ahora. Espectros vestidos de negro y con grandes filos que se encargan de que los espectros "malvados" no consuman nuestra alma. Porque el alma es lo más importante que tenemos ¿Lo sabéis no?

Si, si, siento dudar de vosotros. Sé que estáis al corriente de eso. Lo que quiero decir es que quién dice que esos shini-no se qué sean los... "buenos" ¿Acaso el alma no tiende a distorsionarse de manera natural? ¿Acaso no se retuerce sobre si misma y crea las pesadillas de nuestros sucesores? Dejad de poner esa cara de asco, sabéis tan bien como yo que estoy en lo cierto.

¿Quién soy yo preguntáis? Soy quién se ha girado para mirar al espectro malvado. Quién ha sonreído al conocerle. Soy aquel que se ha vuelto el terror de la pesadilla. Soy quién la ha devorado.

Creeréis que estoy loco, posiblemente sea cierto, mi madre así lo gritó antes de morir... Pero es verdad, lo he hecho innumerables veces. Es natural a fin y al cabo. Los animales se dan caza entre si desde el principio de los tiempos.

Yo me alimento de los cazadores.

Si, soy humano no insistáis en llamarme monstruo. Estoy cien por cien seguro que soy una persona... ¿Qué? ¿Quieres que te lo cuente? Bueno mi historia se remonta un par de siglos atrás... Que si lo soy... Lo que hay que aguantar. Bueno por donde iba ¡Ah! Si, mi nacimiento. 1814. Aún recuerdo la cara de terror de mi madre, aunque para explicaros esta historia bien tengo que remontarme a un miedo mucho más antiguo ¿Que cuanto he vivido? Apenas doscientos años, no es tanto hombre. Pero guardo recuerdos de unos cuantos siglos atrás. Por cierto ¿Que sabéis de la peste negra?

Como sabréis, esos años fueron terribles. No solo por las muertes provocadas por la enfermedad sino por la reacción de las personas ante aquello ¡Eran de lo más variadas os lo aseguro! ¡Varios fueron los nobles que se aislaron con todos los bienes que pudieron recaudar! Dejando a los plebeyos aún más pobres de lo que eran y soportando aquella pandemia además ¡Y fueron de los que tuvieron suerte! Otros llegaron a la conclusión de que si no había enfermos para trasmitir la enfermedad el problema sería resuelto, el fuego purificador de Dios salvaría a los afectados. Con su misericordia pondría fin a su sufrimiento así como salvaría la vida de los sanos.

Barrios enteros ardieron por toda Europa. Todos llenos de plebeyos por supuesto. Sin embargo mi historia se centra en una ciudad más concreta. Una pequeña ciudad de Noruega que posteriormente desaparecería completamente pasto de las llamas. Allí, viendo a su propia familia arder, Edward Jacobsen descubrió lo que era el verdadero terror. Se salvó de morir quemado, pero muchos dirían que el precio que pagó no fue justo. Desde aquel fatídico día mientras sus conocidos y aquellos a su alrededor se preocupaban por la terrible peste, él juraba a gritos que había visto el rostro de la propia enfermedad. Un diablo portador de una enorme máscara blanca. De ese ser era toda la culpa. Y lo que le alejaba era... El fuego. El fuego impedía a las personas sufrir su castigo. Pero el fuego necesita alimento, madera, hojas, lo que fuera.

Personas... Llegó Edward a pensar. La propia carne de los culpables sería aquella que haría al demonio desaparecer.

Aquel gran incendio fue borrado de la historia. Por lo terrible que fue y por la vergüenza que supuso a la familia real. Armado con tan solo una antorcha encendida Edward fue capaz de quemar la residencia de todos aquellos nobles, culpables de que su familia muriese. Entre ellos se encontraban los Belmont quienes de alguna manera estaban emparentados con la reina. Solo el hijo mayor de estos fue capaz de escapar. Gabriel Belmont.

El hijo mayor consiguió arrastrarse por debajo de las maderas ardiendo de su casa. Lo que encontró fuera no fue nada esperanzador.

-¡Deja de reírte bestia abismal! ¡Esto salvará a mi gente de tu maldición! - Gritaba un enloquecido Edward al cielo- ¡No podrás llevarte a nadie más de aquí demonio! Si ya no quedan malvados que alimenten las llamas ¡Que Dios nos acoja a todos!

Un estupefacto Gabriel observaba las llamas extenderse por las casas de aquellos a los que Edward pretendía salvar. La cordura hacía tiempo que había abandonado su cabeza. Armado con un hierro que consiguió arrancar de una ventana cualquiera, Gabriel atravesó la garganta de aquel idiota cuando este estaba distraído. No se ensañó nada. A diferencia de sus padres el se preocupaba por sus plebeyos. Intentó salvar a todos los que pudo pero el fuego fue más rápido... Consiguió salir con vida eso si.

¿Aburrido verdad? Lo sé. Pero nuestra historia no acaba aquí. Como podréis imaginar aquel día los espectros negros tuvieron muchas almas que salvar y una en particular consiguió escabullirse de ellos y seguir los pasos de aquel que le había dado muerte ¿Sabéis ya de quien se trata? ¡Premio para la señorita! Nuestro amigo Edward se había vuelto un demonio como el que intentaba espantar antes de que él mismo pudiese darse cuenta.

La verdad es que los descendientes de la familia Belmont no pueden considerarse afortunados. Los casos de hogares habitados por fantasmas, posesiones y manifestaciones paranormales mancharon su historia desde aquel fatídico suceso.

La criatura antes conocida como Edward Jacobsen estaba al acecho. Ni yo mismo tengo muy claro que intentaba hacer a lo largo de los siglos, pero sus intentos no fueron pocos. Por su culpa muchas generaciones de Belmont vivieron con miedo a la "maldición" que su ancestro Gabriel les había otorgado. Muchos se volvieron muy paranoicos con eso y otros pocos derrocharon toda su vida investigando lo paranormal, sin éxito.

Eso nos lleva hasta mi nacimiento. Como ya os he dicho fue en 1814 ¿Han pasado unos cuantos años eh? Si, a mi también me sorprende que siguieran reproduciéndose hasta llegar a mi ¡Pero lo agradezco!

Mi madre era conocida como la afortunada. Desde niña no había sufrido ni una sola ocasión el acecho de Edward. Lo cual había provocado la reclusión de mi abuela a temprana edad.

¿Que podría haber pasado? Tranquilos pronto lo descubriréis.

Se casó a los treinta y pocos. Su marido, mi padre, no le recuerdo bien. Murió en acto de servicio. Tampoco es que importe mucho. Lo importante es que llegó a dejarla embarazada. Su hijo, precioso, nació totalmente sano. Su nombre, Timy Belmont.

Al principio todo fue felicidad. Mi madre hacía todo lo posible por cuidar al pequeño Timy lo mejor que podía. Sin embargo algo no iba bien. El bebe no hacía ruido nunca. No lloraba, no gritaba, apenas se movía. Simplemente miraba alrededor con cara de estar pensando algo. Mi madre no lo entendía pero tampoco le preocupó... Al principio. Luego el silencio se extendió día si, día también. Tras eso llegaron los llantos. No de Timy, ese era el problema. Cuando ocurrió el primero, meses después del parto, mi madre corrió a la cuna sorprendida ¡Por fin su hijo había hecho un sonido!

Los ojos del bebe se encontraron con los suyos mientras los llantos aumentaban. La boca del bebe estaba totalmente cerrada.

¿Era esta la maldición de su madre? ¿Por que ahora? ¿Que era lo que estaba llorando? Su hijo no era ¡¿Por que a ella?! Recuerdo que mi madre no volvió a dormir tranquila. Los llantos podían ocurrir en cualquier momento del día, como si fuese un bebe normal, pero siempre parecían venir de otro lugar no del bebe que se supone que vivía en la casa.

El mal sueño dio lugar al agotamiento, este al estrés y este ultimo a la desnutrición. La salud de mi madre iba empeorando por momentos. Viendo lo que le ocurría el bebe tomó una decisión. Un día cualquiera los llantos comenzaron especialmente estridentes en la habitación del niño. La madre, desesperada, fue a ver. Para su sorpresa el ruido paró antes de que ella llegase. Extrañada, se paró un momento. Al ver que el ruido no volvía retomó su camino aún con más prisa. Le preocupaba la sensación de que algo malo pasaba.

Allí, en la habitación, me encontró a mi. Masticando una carne etérea que ella era capaz de ver. Aún no entiendo por qué pero su cara de horror me acompañará por el resto de mi vida. El pequeño Timy estaba devorando un cuerpo negro, con un rostro blanco como la nieve, su carne llenaba los tiernos labios y la sangre salpicaba gran parte de la habitación. Fue en ese momento, con sus primera palabras opacadas por los restos de ese ser que no había tragado aún, que mi nacimiento se completó.

-Edward... Belmont.

Y aquí estoy damas y caballeros. El resto es solo otra historia que lleva hasta mi, el niño cuyo cuerpo fue robado y que fue devorado. Tú, si tú, deja de mirarme con esa mueca de asco. Yo no elegí esto, lo eligió otro. Pero bueno como iba diciendo... ¿Mi madre? Se suicidó. Si, tras verme tuvo una caída en picado. No dormía, no salía de su cuarto, no comía. Un día encendió el horno más de la cuenta y todo ardió. No me fue difícil escapar aunque sus últimas palabras, prefiero guardarlas para mi.

Sé que os es difícil comprenderlo pero necesito vuestra ayuda, la ayuda de Xcution, para poder localizar a ese hollow. Llevo buscándolo desde que los recuerdos del anterior Edward afloraron en mi mente. Tras todos estos años he sido incapaz de encontrarlo ¡Ey! ¡¿Por que me estáis agarrando?! ¿Por que me estáis arrastrando fuera? ¡Necesito vuestra ayuda!